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Solidaridad con los migrantes en la iglesia hondureña

María Socorro Pineda (en el medio) y sus hijos Evelin Briggith Lopez Pineda (17) y Herson Alfredo Pineda (13), partieron con una caravana migrante en octubre pero fueron forzados a regresar a Honduras por causa de una enfermedad. Foto: Mennonite Central Committee/Jill Steinmetz
fecha de publicación: 
Miércoles, 16 Enero 2019

La migración genera el desplazamiento de las poblaciones alrededor del mundo. Los motivos son diversos y van desde la búsqueda de atender sus necesidades básicas hasta huir de la violencia o buscar oportunidades. La gente contrapesa la esperanza de una vida mejor para sus hijos frente a los desafíos de la transición peligrosa, el ajuste cultural y las regulaciones gubernamentales. Las iglesias se ven afectadas al perder miembros por causa de la migración y ganan oportunidades de encarnar el evangelio entre las personas que migran.

Últimamente, un movimiento migratorio a través de América Central y América del Norte, una “caravana” desde Honduras que se dirige a los Estados Unidos, ha llamado la atención y ha generado opiniones polarizadas.

Mencionando que en promedio 250 personas emigran a diario desde Honduras; la Iglesia Evangélica Menonita Hondureña hizo una declaración oficial ante las autoridades civiles, las iglesias y el público en general.

En dicha declaración, solicitan a las autoridades y a los políticos  “que hagan compromisos serios para frenar la corrupción y creen mecanismos para el manejo transparente de los recursos” además, que  “no utilicen la situación actual para hacer proselitismo partidista  ya que su compromiso es servir”.

La declaración insta al público en general a “mantenernos vigilantes para exigir nuestros derechos ciudadanos; a mantener la unidad en contra de lo que produce muerte y promover los valores que generen vida y esperanza a nuestra amada nación.”

Adicionalmente, hacen un llamado a las iglesias a hacer “una profunda reflexión sobre la necesidad de revisar el papel de la iglesia desde una perspectiva bíblica y no política, ni particular de ninguna índole. Por lo que animamos a que se programen tiempos de oración, vigilias, ayuno, campañas de solidaridad comunitaria, y todo aquello que el espíritu de Cristo pueda motivarnos a hacer, con el fin de dar esperanza y luz a este pueblo que hoy más que nunca necesita que la iglesia se deje ver y comparta la gracia de Cristo”.

“El documento expone nuestra convicción del derecho del migrante y la exigencia del respeto de su integridad como persona”, afirma José Fernández pastor y presidente de la iglesia Evangélica Menonita Hondureña.

Desde la publicación de la declaración el pasado octubre, ha habido una mayor conciencia pública sobre las personas necesitadas en Honduras y un despertar de la identidad anabautista en las iglesias Menonitas de Honduras.  “Nos sentimos unidos y respaldados por el Espíritu del Señor”,  manifiesta José Fernández.

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—Comunicado del Congreso Mundial Menonita

 

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