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Del horror, los sobrevivientes de Kasai reconstruyen sus vidas

Tshikapa, Mayambi, Luta Nguadi y Mputu Shayi, de sexto grado, caminaban a casa desde la escuela en sus uniformes azules y blancos (de izquierda a derecha en la foto). MCC photo/Kabamba Lwamba
fecha de publicación: 
Viernes, 13 Septiembre 2019

A principios de este año en Tshikapa, RD del Congo, cuatro mujeres congoleñas se reían juntas mientras llenaban un abrevadero para sus cerdos, animales que representan sus ingresos para el próximo año.

Su risa contrasta con sus experiencias de hace solo dos o tres años atrás, cuando huyeron de sus aldeas en la región de Kasai de la República Democrática del Congo para evitar ser asesinadas. Ellas y miles de otras personas desplazadas no trajeron nada más que recuerdos de decapitaciones, casas incendiadas y la pérdida de familiares.

En otra parte de Tshikapa, Mayambi, Luta Nguadi y Mputu Shayi, de sexto grado, caminaban a casa desde la escuela en sus uniformes azules y blancos. Cientos de niños desplazados, en lugar de esconderse o huir de los combatientes de Kasai, que como consecuencia de sus ataques, muchos niños quedaron huérfanos, van a la escuela todos los días.

Las oportunidades educativas, los proyectos de cerdos y tal vez algunas sonrisas, pueden atribuirse a las iglesias Menonitas, Evangélicas Menonitas y Hermanos en Cristo en las ciudades de Tshikapa y Kikwit y en la zona de Kabwela.  

Kasengele Tshibitshiabu, Ntumba Bitu, Bilonda Kabengele y Mputu Muamalonga (de izquierda a derecha) llenan los abrevaderos de agua para su chiquero en Tshikapa. Foto del CCM/Kabamba Lwamba

En asociación con el Comité Central Menonita (CCM) y con el apoyo de organizaciones anabautistas de todo el mundo, incluido el Congreso Mundial Menonita, las iglesias se acercaron para ministrar a las personas desplazadas que inundaron sus vecindarios y se establecieron en los patios de sus iglesias con una distribución inicial de alimentos en 2017.

En total, más de 1,4 millones de personas fueron desplazadas y alrededor de 5.000 asesinadas desde que comenzaron los combates políticos entre el grupo de milicias de Kamuina Nsapu y las fuerzas de seguridad de la RD del Congo en 2016. El conflicto inicial provocó más violencia entre los grupos étnicos en Kasai, prolongando la crisis.

A través de la cuenta del CCM en el Canadian Foodgrains Bank, las iglesias continuaron distribuyendo alimentos de emergencia a las familias desplazadas en 2018–2019. También ayudaron a pagar matrículas escolares y proporcionaron útiles escolares a 950 niños.

“Esta respuesta ayudó a fortalecer la iglesia. Trajo a las personas a Jesús”, afirmó George Kaputu, un evangelista en Communauté Evangélique Mennonite (CEM: Iglesia Evangélica Menonita) en la zona de Kabwela. “Debido a esta respuesta, podemos observar la compasión de aquellos en la iglesia para responder a los necesitados”.

Aunque ahora la violencia en Kasai ha disminuido, muchas personas desplazadas todavía están tratando de reconstruir sus familias, hogares, la salud emocional y el ingreso en un nuevo lugar. Para muchos sus aldeas fueron destruidas o todavía no son seguras.

Con el apoyo del CCM, las iglesias continúan ayudando a las personas desplazadas este año al proporcionar cerdos, suministros de jardinería y parcelas.

Las iglesias también están ofreciendo talleres de sanidad de traumas, dirigidos por líderes laicos que recibieron capacitación para ayudar a los participantes del taller a reconocer cómo el trauma los ha impactado y compartir entre ellos sus experiencias de forma solidaria.

“Las heridas del trauma son profundas y amplias”, afirma Mulanda Juma, representante del CCM para la RD del Congo. La respuesta a la sanidad del trauma seguirá siendo un componente crítico de la recuperación tanto para los individuos como para las comunidades”.

Kanku Ngalamulume (con la camisa amarilla), le dijo al CCM en 2018 “No tengo razón alguna para tener esperanza”. Ahora, el niño de 10 años que se escapó de su aldea de Senge donde sus padres y hermanos fueron decapitados, es parte de la familia de Tshiama. MCC photo/Kabamba Lwamba

Una ventaja creciente para las iglesias miembros del CMM: CEM, Communauté des Eglises des Frères Mennonites du Congo (CEFMC; Hermanos Menonitas), y Communauté Mennonite au Congo (CMCo; Iglesia Menonita del Congo) en Tshikapa, fue aprender a administrar grandes distribuciones.

Pero a través de los entrenamientos de los comités de ayuda del CCM, las iglesias se han vuelto más seguras y capacitadas para llevar a cabo las distribuciones, comentó Ruth Keidel Clemens, directora de los programas del CCM de EE.UU: A través de las interacciones entre los tres grupos de iglesias se han formado nuevas relaciones.

“Sin esta asociación [entre el CCM y CEMFC y otros grupos menonitas], nunca hubiese sabido sobre mis otras hermanas menonitas”, compartió Leontine Matula, miembro del comité de ayuda de CEMFC. “Esto ha ayudado a abrir mi vida a estas nuevas amistades. Me empujó a comprender cómo podemos extender nuestras manos juntas para ayudar a los demás”.

La labor de los comités de ayuda continúa a pesar de que las distribuciones de alimentos ya han terminado. El CCM continúa financiando los proyectos educativos, de trauma y de medios de vida de las iglesias, pero la atención médica sigue siendo una necesidad insatisfecha, señaló Mulanda Juma, representante del CCM de la RD del Congo.

La vida para las personas desplazadas, mientras esperan que los proyectos agrícolas y de cría de cerdos proporcionen un ingreso estable, aún es incierta, pero la compasión es fuerte.

Las organizaciones que apoyan estas distribuciones incluyen a Africa Inter-Mennonite Mission; Caisse de Secours; la Comunidad Internacional de los Hermanos Menonitas; Multiply (misiones Hermanos Menonitas); Mennonite Church Canada Witness; Red Menonita de Misiones; y la Konferenz der Mennoniten der Schweiz (Alttäufer)/Conférence Mennonite Suisse (Anabaptiste).

Un comunicado de prensa del CMM por parte de Linda Espenshade, coordinadora de noticias para el CCM de EE.UU. Las citas en esta historia fueron recopiladas por Ruth Keidel Clemens, directora de programas para el CCM de EE.UU., en un viaje a la RD del Congo en 2019.

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