Testimonios

Un trabajo abierto al mundo

La iglesia contribuye al desarrollo a través del apoyo mutuo, el cual reduce la dependencia del Norte, y ofrece un modelo de autonomía. Foto: J Nelson Kraybill

Testimonio para Renovación 2027: Los anabautistas de hoy

Renovación 2027 es una serie de eventos que se llevarán a cabo durante 10 años, con la finalidad de conmemorar el aniversario 500 de los inicios del movimiento anabautista. Esta serie destaca a los líderes del movimiento desde épocas históricas hasta el presente.

“Es cierto, la paz verdadera viene del Dios Eterno. Sin embargo, esta paz se ve entrecortada por los diferentes desafíos de la vida a los cuales se enfrentan las comunidades humanas”, explica Toss Mukwa, miembro de la Communauté des Eglises des Frères Mennonites au Congo (CEFMC – Iglesia de los Hermanos Menonitas en la RD del Congo) y facilitador independiente de terapia y desarrollo comunitario.

Toss Mukwa, diácono de la congregación de Kitambo/Kinshasa, obtuvo su educación en Suiza, los Estados Unidos, Camerún y Suráfrica. Está casado con Ngsi Bebe y tienen tres hijos.

Desde 1995, ha estado trabajando en 43 países con organizaciones de iglesias y afines a la iglesia. Actualmente acompaña a las iglesias locales en la CEFMC.

“Mi trabajo, con mis hermanos y hermanas, es realizado desde la iglesia y está abierto a toda la comunidad humana en donde la iglesia opera”, afirma Mukwa. “Nuestra preocupación está en ayudar al ser humano y a la comunidad a explorar mejor los recursos que Dios nos ha dado para vivir. Es un trabajo abierto al mundo, pero basado en los valores fundamentales menonitas, incluyendo la paz, la justicia, la reconciliación y los fundamentos bíblicos”. 

“Lo sorprendente en este punto es que las comunidades y los empresarios están trabajando con sus propios recursos lo que antes era financiado por los socios”, señala. “Hay más conciencia acerca de un cambio de paradigma, pero aún a pequeña escala”.

“El propósito de estos procesos es facilitar una conciencia sólida. De la misma manera, y teniendo en cuenta el pasado, aprender de las experiencias y actuar, si es necesario, de manera diferente en el futuro, en función a los activos y recursos con los que disponemos”, expone Toss Mukwa. “El cambio es el mandato del día, empezando por uno mismo”.

“Lo que significa darle otro significado a la pobreza y a veces, tener una mirada más profunda de la palabra de Dios”, apunta él.

“Eso es lo que ayuda a la comunidad local y a la iglesia a proporcionar respuestas alternativas a los desafíos de la vida como: el déficit alimentario, la atención médica, la educación de los niños, la vivienda, el acceso a los recursos, la promoción de los valores humanos fundamentales, entre otros”, explica.

La iglesia contribuye al desarrollo a través del apoyo mutuo, el cual reduce la dependencia del Norte, y ofrece un modelo de autonomía, un evangelismo que aborda a la persona de un modo integral y una base financiera más estable.

El trabajo de desarrollo tiene mucho que ver con la sanación y la paz.

“Nuestras intervenciones han revelado que numerosos congoleses, incluso los cristianos, viven bajo el peso del estrés permanente y de los traumas” señala Toss Mukwa. Lo anterior está vinculado con las enfermedades de carácter físico y  comportamientos poco saludables como el abuso del alcohol y las drogas.

“Uno puede leer en estas personas el miedo, la ira, incluso la vergüenza, especialmente frente a la pobreza, la cual afecta su dignidad como seres humanos”.

Este trabajo de desarrollo aborda la paz con Dios, con ellos mismos y con otros al ayudar a las personas a buscar justicia, a responsabilizarse de sus propias acciones y a prestar atención a la dignidad de los demás.

“La verdadera paz en este trabajo es aquella que comienza conmigo, y esta paz me pertenece y puedo compartirla con los otros en todo momento y en todas las situaciones de conflicto o de relativa calma”.

“Creo que no utilizamos ni valoramos en forma suficiente lo que el Dios eterno nos ha brindado como recursos”, declara Mukwa.

“Todo puede cambiar en el ser humano, el cual es más que un cerebro, es la imagen de Dios en la Tierra. El cambio se construye con el tiempo, tanto en la persona como también en la comunidad, en el Espíritu y en las mentalidades, así como en los aspectos físicos y materiales de la vida”, concluye Mukwa.

—Karla Braun, Comunicado del Congreso Mundial Menonita

 

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17 Jul 2019 - 4:14pm